Gregorio González Cabral
Periodista
No necesitó escribirles carta. Pablo les dijo su epístola cara a cara, frente a frente. Fue en la Asamblea del Centro Empresarial.
Pablo se levantó y dijo: «…mención especial se lleva nuestra zona metropolitana de Guadalajara que tan dañada se vio en las anteriores administraciones, sobresaliendo actos de corrupción, malos manejos administrativos y grandes deudas al erario».
Ni siquiera queridos hermanos corruptos, necesitó a Juan, Tatengo, Vizcarra y los que se acumularon el trienio pasado.
¿Sorprendente?... pues no. Pablo les había insistido, por lo menos una vez a la semana que corrigieran el camino, que enmendaran conductas, que aprovecharan cuaresmas para portarse como gente decente.
Se los dijo, se los insistió, se los reiteró. Ahora sólo pide que confiesen y restituyan.
Pablo pide a la Auditoría Mayor que haga su trabajo y a los diputados locales, dejen de utilizar las aprobaciones de las cuentas públicas como «moneda de cambio».
Bien habló Pablo. Buena doctrina y severa mirada.
Bien por Pablo Lemus Navarro.
Escriban a: gregorio.g.cabral@gmail.com