El líder de la cámara joyera, durante la celebración de su 15 aniversario del Grupo de Calidad, manifestó que la piratería les afecta en un mínimo porcentaje
Arturo Padilla/OC
Federico Díaz González, presidente de la Cámara Regional de la Industria de Joyería y Platería del Estado de Jalisco, aseguró que en años pasados la piratería en el ramo joyero tenía un porcentaje de cinco a seis por ciento, hoy el límite ha bajado de un dos a tres por ciento, afectando muy poco a la industria, a la cual hace 15 años se tenía por pésima gracias a factores de mala calidad y los denominados «coyotes».
«Nosotros no nos preocupamos mucho de eso, ni nos afecta en un porcentaje muy alto, ya que tenemos un fuerte respaldo gracias a la implementación del diseño, donde le decimos al industrial qué se va a usar y cuáles son las nuevas tendencias, así aseguramos nuestro combate a la piratería», dijo Federico Díaz.
Otra de las medidas que ha tomado la cámara ante este delito, ha sido dar conciencia a los empresarios y a los clientes en creer, comprar lo original y el diseño propio, ya que tiene un valor agregado mayor a las imitaciones, así pues, crea confianza en los productores y consumidores.
«Si crea el empresario sus propios productos y diseños, eso le da al productor una plusvalía y pertenecía mayor a sus productos, e incluso la idea de tener una empresa propia con una tradición y valor, eso da mucho que decir a las personas», aseguró.
Los consumidores pueden identificar a los venderos piratas por no estar abalados por la cámara, éstos son vendedores que andan en la calle sin un puesto fijo, ofrecen joyas a los transeúntes las cuales posiblemente son robadas.
Otra de las formas de saber si las joyas que se compran son pirata, es verificándolo en un laboratorio de joyería, que puede ser consultado en la cámara joyera, para probar el quilataje y esta verificación siempre debe estar presente en el consumidor.
Federico Díaz, admite que Guadalajara es un líder en producción de joyería y por lo tanto hay muchos comercios que evitan la existencia de «coyotes» y la venta en la calle o tianguis a comparación de otros estados.