Ramón Guardado Pérez
Periodista
Esto de ser desconfiados, sí que es un tinte distintivo de los mexicanos, al menos eso parece desprenderse de la encuesta que realizó el Instituto de Mercadotecnia y Opinión (IMO) en 34 países, con la media de los cuales tuvimos diferencias muy notorias, según informa en su boletín de enero.
La pregunta que se planteó fue esta: ¿Usted diría que se puede confiar en las personas o que se debe tener mucho cuidado al tratar con la gente? En las cuatro opciones que se ofrecieron los promedios de los 34 países consultados fueron los siguientes: 5.8% para casi siempre se puede confiar en la gente. 37% para generalmente se puede confiar. 39.7% para generalmente se debe tener mucho cuidado al tratar con la gente.
17.5% casi siempre se debe tener mucho cuidado al tratar con la gente. Los mexicanos por su parte optaron por 8% para casi siempre se puede confiar, 18.5% para generalmente se puede confiar, 45.5% para generalmente se debe tener mucho cuidado y 28 para casi siempre se debe tener mucho cuidado. Como ven, nuestros niveles de desconfianza son mayores y eso refiriéndose a todas las personas en general, que si nos preguntan de los políticos, las cifras seguro se elevan. Otro punto de referencia que no podemos ignorar es el nivel que ha alcanzado el narcotráfico en algunos estados, que sin embargo es difundido en todo el territorio por los medios de comunicación, lo que crea lo que hoy se ha dado en llamar «percepción», es decir, una creencia más o menos compartida por una gran parte de los mexicanos.
Claro que en el país es diferente la confianza que manifiestan las personas, viví en Veracruz en los años 70 y a pesar de que era ya una ciudad más o menos grande, todavía las puertas de la mayoría de las casas—habitación estaban abiertas, cosa que en Guadalajara ni esperanzas. También es cierto que con el tiempo es que hemos venido perdiendo esta confianza; en mi niñez, la que pasé en Nochistlán, Zacatecas, se daba el mismo caso de puertas abiertas y hace poco más de un año que estuve por ahí, observé los mismos enrejados de ventanas y cerrazón de puertas que aquí en Guadalajara. En fin, que tal vez sea el tiempo el que ha vuelto desconfiados a los mexicanos, ni modo de echarle la culpa también de esto a los políticos ¿o si?
ramon_guardadop@yahoo.com.mx