Fotos: Alejandra Díaz | Víctor González
CONSIDERAN expertos que la remodelación de banquetas en avenida Vallarta es la obra más polémica de la actual administración de Guadalajara.


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GUADALAJARA: MALA PLANEACIÓN, ORIGEN DE LAS OBRAS VICIADAS
Lo señalan urbanistas y colegios gremiales: gran parte de proyectos municipales y estatales para equipamiento urbano han carecido de proyectos ejecutivos. Citan los casos de nodos y adecuaciones viales, y remozamiento, como avenida Vallarta OC | Guillermo Gómez Sustaita

La anómala rehabilitación de banquetas de la avenida Vallarta en cuanto a costos, plazos y calidad de obra; y la tardada, costosa e irregular rehabilitación de que fue objeto el Centro Histórico de Guadalajara, son dos ejemplos de la mala planeación que ha significado la ejecución de obras de equipamiento por parte de la autoridad municipal; señalan urbanistas, organismos colegiados y ex presidentes del Consejo de Colaboración Municipal, que con toda su experiencia y seriedad fue marginado hace tiempo de realizar obras de infraestructura.
«Voy a citar cinco casos recientes de obras caras, malhechas y con rezagos, y que el Consejo de Colaboración pudo realizar mejor: el arreglo del Centro Histórico, el remozamiento de la calzada Independencia, el proyecto de banquetas de avenida Vallarta, el que se hizo del camellón de Chapultepec y, aunque es en Zapopan, el supuesto mejoramiento de imagen de su primer cuadro.
Los cinco ejemplos son, en términos de inversión, calidad y resultados, un fracaso», puntualiza Luis Jorge Mejorada Ibarra, ex presidente de la Cámara de la Propiedad Urbana. «Vamos al centro es un slogan de los que arreglaron el centro tapatío, que sí está más limpio, pero no más ordenado, con suelos caros y malhechos, y con la imagen de un proyecto que no fue integral.
Después del Degollado, al oriente, está igual; también en Las Nueve Esquinas o El Santuario; el Consejo de Colaboración tenía otro proyecto más amplio y económico», dice por su parte Guillermo Mejía Duarte, urbanista y asesor de la Asociación de Empresarios del Centro Histórico, que tiene un inventario de 89 negocios que cerraron o quebraron por las obras recientes, ya que se programaron para siete meses y duraron diez meses o más.
«En torno al proyecto de Vallarta, la obra más polémica de la administración, y que aún no se concluye –además de presentar mala calidad de materiales y terminados de obras, el ingeniero Luis Herrada Sierra, del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del Estado, y quien laboró en el Departamento de Agua Potable de Guadalajara y en la comisión de estudios del Atlas de Riesgos de la Zona Metropolitana, refuta a las compañías contratistas y a los funcionarios municipales que adujeron como una justificación del rezago para terminar las banquetas que no sabían que debajo de éstas había tomas de agua potable y alcantarillado en vez de estar en la calle.
«Mienten por completo, porque el ingeniero Manuel Vargas Sánchez levantó en los años 80 un inventario muy detallado de las llamadas “tripas” de la ciudad y que tiene Obras Públicas Municipales, yo conozco ese trabajo; en el SIAPA también lo tienen, tal vez más actualizado, y lo hizo el ingeniero Aristeo Mejía Durán. Fue en base a tal información que el maestro Arturo Curiel Ballesteros, de la Universidad de Guadalajara, levantó en 1984 el primer atlas de riesgos, que por cierto es un documento público», asentó. Intereses marginaron al CCMG.
El abogado Carlos Hernández, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, enfatiza que los gobiernos panistas de Guadalajara han hecho solamente obras anómalas, caras, que han afectado mucho al comercio organizado. Reconoce que cuando el CMMG se encargaba de esos proyectos, todo salía mejor y con más transparencia.
El académico Jorge Vega Aldaco, experto en renovación urbana; al igual que Aldo Martínez Villalobos, ex presidente de la Cámara de la Propiedad Urbana, señalan que las diferencias políticas marginaron al CCMG, que tienen estas experiencias: la renovación urbana del centro entre 1949 y 1951, y la primera zona peatonal del mismo entre 1975 y 1976, así como la adecuación de imagen del perímetro de la Plaza Tapatía en 1981 y la construcción de siete plazoletas y calles peatonales en el mismo primer cuadro entre 1994 y 2003.
Obras todas que se hicieron bien, sin retrasos, que perduran a la fecha. En cuanto a pavimentación, colocó carpetas de asfalto y concreto en 234 colonias y fraccionamientos entre 1943 y 2000, y por un monto a lo invertido en ese rubro por el Ayuntamiento en tal periodo.
Creado por 1943, en esa década fue modelo a seguir para más de 60 ciudades que lo incorporaron como organismo cooperador de obras comunitarias de bajo costo y buena calidad. Los 19 organismos empresariales, gremiales y sociales que lo integran es garantía transparente de los recursos y su correcto ejercicio.
«Veamos en cambio que sucedió con las obras que citamos de este gobierno, que ya abandonó el alcalde (Alfonso Petersen) que las inició; que se asignaron por un canal que no funcionó a contratistas incumplidos o con poca capacidad o que a lo mejor no supervisó Obras Públicas.
El crítico más acérrimo de las últimas obras emprendidas por la Comuna, las de la avenida Vallarta, es el ex presidente del CCMG, José Marull Thomas, quien tiene su negocio precisamente por esta arteria. Debieron haberse terminado a mediados del año, llevan un rezago de meses, y además van a costar más de lo previsto al haberse encontrado imprevistos como la reposición de redes de agua y drenaje.
A muchos negocios tal desastre los llevó al cierre. En opinión de los urbanistas y académicos consultados, este es el precio que pagó la urbe por la decisión que tomaron autoridades municipales y diputados de anular el ámbito de ingerencia del CCMG en la proyección, financiamiento y ejecución de obras de equipamiento; soslayando su experiencia de seis décadas.
«Se dice que fue por ser un legado priista o porque representó una alianza de otra índole entre gobiernos del PRI y empresarios; lo que es un absurdo porque como organismo cooperador de obras comunitarias nunca tuvo colores ni filiaciones, ha visto por la ciudad», cita Luis Herrada, del Colegio de Arquitectos y Urbanistas.
Había obras transparentes. Mario Hinojosa Tejeda, ex asesor del CCMG, asume que los gobiernos panistas pretendieron anularlo para centralizar la toma de decisiones de obra pública en un solo mando, la Dirección de Obras Públicas Municipales; «eso es algo inconcebible porque no son competencia, durante seis décadas hicieron un frente común para mejorar las condiciones de infraestructura de Guadalajara».
Tejeda hace referencia a otras obras sin proyectos ejecutivos que se hicieron en los últimos quince años y que resultaron costosas, muy mal hechas y con otros problemas: 1) El nodo vial de Los Cubos; 2) El paso a desnivel de las avenidas López Mateos y Las Rosas; 3) Los pasos a desnivel del Periférico Norte y Calzada Independencia, y Periférico Norte y Las Cañadas; 4) La ampliación de la avenida López Mateos; 5) El rescate de Las Nueve Esquinas, con el Fideicomiso 100 Manzanas, y 6) El monumento de los Arcos del Milenio.
Hace ver por otra parte que también hubo legisladores panistas que abonaron por la anulación de las facultades que, desde 1949 les confirió el Gobierno del Estado a los Consejos de Colaboración como una especie de organismos cooperadores de recursos para financiar obras de carácter urbano que pagaban los beneficiados. «Los legisladores panistas que impulsaron el Código Urbano del Estado hace año y medio pretendían transformar la figura orgánica de los Consejos de Colaboración Municipal y convertirlos en Consejos Municipales de Participación Ciudadana; los que estaban exentos de proyectar, costear y realizar obras en los municipios », agregó.
«Las obras del Consejo tenían una certeza: no se prestaban a componendas, eran claras, incuestionables en cuanto a propósitos, utilidad, costos y beneficios.
La obra pública que hacen a veces los ayuntamientos responden a otros intereses, de interés particular, como ha salido a relucir con los contratos de obras sin licitación », indica finalmente Jorge Agnesi, ex vicealcalde tapatío y ex presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara, que antes tenía voz y voto en el CCMG.
Leopoldo Font, que fue el último presidente del CCMG en realizar obras directas en el trienio del alcalde Fernando Garza Martínez, recuerda los proyectos de plazas peatonales y remozamiento de banquetas, atrios y entornos del primer cuadro que se llevaron a cabo en tiempo, con magnifica calidad de obra y sin causar tantas molestias.
Una razón muy importante es que se planearon bien y contaron con un proyecto ejecutivo.


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