Su profesión ha marcado la forma de regirse en lo personal, cumplir la ley y mantener el orden Alejandro Rosales | OC
El arbitraje y la disciplina van de la mano, Paul Delgadillo Haro, árbitro internacional lo entiende y lo practica.
Llegar a pitar dos finales en los dos últimos torneos no es coincidencia, como tampoco lo fue recibir recientemente el gafete internacional de FIFA.
Una vida que coqueteaba con el futbol, su deseo era ser jugador profesional, sin embargo, el vuelco circunstancial fue debido a la necesidad de pitar en un juego de niños.
«Me invitó un amigo que comandaba un grupo de silbantes, en una ocasión necesitaba una persona porque no tenía más y así fue como me inicié», dijo.
Tras esta invitación siguió su proceso en el sector amateur un año y medio, hasta que se abrió la convocatoria de árbitro profesional, en 1993 ingresó de manera profesional en el estado de Jalisco y en cada una de las divisiones hasta terminar en Primera División.
Ya son nueve años de experiencia en el máximo circuito, si no es que más y pitar dos finales en torneos consecutivos es un primer logro dentro de sus objetivos.
«Me da mucha felicidad, gana uno credibilidad entre los árbitros, directivos y jugadores. Se gana uno la confianza por el trabajo de jornada a jornada», señaló.
De hecho, Paul siente que cada partido, no sólo el de la final es un reto, en el cual tiene que superar a otros silbantes con capacidad en una competencia leal.
«Hay muchos compañeros que buscan fabricar su propia trayectoria, competir con ellos y contra la televisión, que en muchas ocasiones nos desnuda es muy complicado», expresó. Delgadillo Haro aún así enfatizó que cada partido de futbol trata de concentrarse al máximo dejar de lado el ambiente externo y enfocarse en el partido tratando de marcar lo que se ve.
«Dentro del campo se busca atender la ley y el orden, aunque en ocasiones fuera de él también se actúa del mismo modo», reveló.
Cabeza fría. Una de las principales características que debe tener el silbante para entrar en el campo es la cabeza fría, «uno tiene sentimientos, te irritas, te inconformas y también te das cuenta que te equivocas».
En estas ocasiones es cuando el árbitro debe mantener la calma para no dudar durante el partido.
«Uno se da cuenta que se equivoca, sobre todo en las jugadas de reglamento, segundos después lo analizas y tienes que cargar con ello».
Sin embargo, Paul considera que la duda no debe estar en ninguna decisión, «cuando se trata de una jugada de apreciación no hay dudas, se marca lo que ves. En ocasiones la vista nos engaña, pero uno no tiene la certeza de lo que vio», reiteró.
Momento clave. No siempre hay momentos alegres, ya que durante su carrera sufrió en el partido de la fecha ocho del Invierno 2001, un Pumas contra América.
El partido curiosamente el día de su cumpleaños, un 9 de septiembre de 2001, «le dimos a América un gol que no entró y jugadas después decidí sancionar una falta y anular un gol de Pumas», atendió.
Paul considera que ese momento fue difícil superarlo y después de eso trabajó para contrarrestar y tratar de volver a la actividad.
Final. Del partido de la final Pumas contra Pachuca lo calificó como un buen arbitraje, sin embargo, más que eso, calificó el encuentro como bien jugado por los jugadores.
«Ellos (jugadores) se comportaron muy bien, respetaron mi trabajo y mis decisiones», comentó.
Esta disposición de los jugadores y sus estilos de juego fueron los que llevaron a buen término el partido donde el silbante no tuvo que sortear decisiones polémicas.
«Dentro de cada partido los roces y discrepancias son comunes, pero tratamos de evitar conflictos e intervenir a tiempo», expuso.
Ejemplo. Para Paul Delgadillo el ejemplo de otros árbitros ha sido fundamental auque siempre trata de crear su propio estilo.
«En México hay grandes silbantes, Arturo Brizio, Ramos Rizo, Armando Archundia, Edgardo Codesal y Arturo Yamasaki, entre otros», recordó.
Paul ve en estos nombres, modelos a seguir aunque su estilo o línea de conducirse va expresada en su propia personalidad.
Actualmente la preparación física es todo un reto ya que a la llegada de Aarón Padilla al cargo ésta se incrementó casi el 100 por ciento, «hemos visto los resultados, el arbitraje de México es uno de los mejores del mundo», aclaró.
Familia. Un aspecto importante de cada silbante es su relación familiar, Paul Delgadillo es soltero y su madre es el soporte de su carrera.
«Ella está feliz, orgullosa de mí. Es el soporte de mi carrera, incluso cuando estuve cerca de dejarlo ella fue la que me motivó a sacar el carácter y mantenerme haciendo lo que me gusta».
Paul dice que su madre no ve los partidos aunque sí está informada sobre el desempeño que tiene de cada encuentro.
«Cuando la veo preocupada o triste es que las cosas no salen, pero siempre está apoyando y ayudando».
Representantes. Paul Delgadillo no sólo representa exitosamente al arbitraje mexicano, sino a los árbitros del estado de Jalisco donde actualmente se tienen cuatro representantes en Primera División.
«Ramón Medina pitó la final de Segunda división, Eric Ramírez la final de Primera A y Héctor Guzmán también tuvo un buen papel», admitió.
Dentro de estos representantes no olvidó a los asistentes Marcos Quintero, Salvador Rodríguez todos ellos comandados por el delegado estatal Jesús Robles y el instructor Dr. Raúl Cuauhtémoc Reyes.
Como mención especial por el esfuerzo que hacen recordó a las mujeres, Rita Muñoz, Isabel y Virginia Tovar «ellas realizan un admirable esfuerzo y ponen gran dedicación sobre todo en la parte física», sostuvo.
Objetivos. Como parte de sus futuras metas Paul Delgadillo que ya no entra en el proceso de los silbantes mundialistas para el 2010 buscará su desarrollo internacional con un curso en Los Ángeles, luego estar en la Copa de Oro y Copa de Campeones de Concacaf para irse calificando en la FIFA y entrar en el proceso para Brasil 2014.
«La FIFA reconoce el trabajo de los silbantes mexicanos y por eso hay que ir buscando calificaciones para el siguiente Mundial», concluyó.