Desde el sábado 10 de mayo, Día de las Madres, y durante todo el domingo, se declaró en el Distrito Federal «la precontingencia ambiental» al llegar a 173 puntos imecas, por lo que la solución para las autoridades del gobierno perredista del D.F. fue impedir la entrada y circulación en las calles de los automóviles con placas foráneas y extranjeras en las siete casetas de entrada a la capital de la República.
Como defeños centralistas, en las mantas colocadas en las casetas decían que «Hoy no circulan, placas de "provincia" y del extranjero en el Valle de México», cuando el territorio nacional políticamente está dividido en entidades federativas denominadas estados y la constitución en «provincias» fue cosa de los últimos años del gobierno virreinal.
Atentando contra el libre tránsito amparado por nuestra Constitución, el país quedó incomunicado del occidente al oriente y en parte hacia el sur de México, personas que querían circular para Oaxaca o para Puebla y Veracruz, tuvieron que pernoctar en las afueras de la ciudad de México, con lo que no pudieron trasladarse a festejar a sus madres o celebrar negocios o de simple placer, pues necesariamente para lograr esos objetivos tienen que atravesar la ciudad capital y eso no les fue permitido.
La unilateral medida del gobierno perredista de Marcelo Ebrard molestó e indignó a muchas personas que sufrieron el atentado contra su derecho al libre tránsito que para llegar a su destino tenían que atravesar en parte al Distrito Federal y cuyas autoridades no se molestaron en buscar medidas apropiadas para no entorpecer el tránsito a otros estados, no «provincias», que obligadamente, conforme a las carreteras, atraviesan la capital de la República al menos en parte.
Si piensan viajar por carretera de Guadalajara a Oaxaca, de California a Acapulco, de Guanajuato a Puebla o Veracruz, cerciórense antes de que no haya contingencia ambiental en el D.F., causada por su gigantesco parque vehicular y la actividad fabril, pues no vayan a quedar parados en las afueras de esta ciudad-capital, perdiendo tiempo y dinero y sujetos a las molestias inherentes a medidas de este tipo.
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