En las elecciones intermedias de julio próximo probarán cómo opera la reforma electoral. El PRI y PRD cuentan con suficientes cuadros; el PAN recurre a candidatos externos o a la vieja guardia OC | Luis Chávez López
Luego de los comicios federales del pasado verano de 2005, en Nayarit sus ciudadanos, autoridades de los tres niveles de gobierno, partidos políticos y aspirantes a cargos de elección popular se preparan para nuevos comicios, en esta ocasión para renovar las 30 curules del Congreso del Estado y los 20 Ayuntamientos que conforman la geografía política estatal.
Es la llamada elección intermedia, que como todo proceso despierta fuertes pasiones ciudadanas porque se va a elegir no sólo alcaldes y diputados, sino que de acuerdo a las nuevas leyes electorales los nayaritas van a elegir por primera vez a sus regidores por cada circunscripción en las que fue dividido cada municipio. Pero además, los tiempos en que se hacían campañas de casi cuatro meses y largas, anticipadas y costosas precampañas, esta vez se recortaron a sólo un mes.
Así, del 3 de junio al 2 de julio son los tiempos cuando las autoridades del Consejo Estatal Electoral permitirán a partidos y candidatos realizar abiertamente campañas políticas, proselitismo puro para ganar el voto, antes no está permitido, y quien viole esta disposición podría quedar inelegible y con ello perder en la mesa una contienda.
Bajo los rígidos ordenamientos de una nueva Ley Estatal Electoral, que es imagen de la federal, Nayarit es nuevamente el laboratorio electoral y político del país en el que las autoridades del IFE, los legisladores federales, los líderes nacionales de los partidos políticos y hasta los medios de comunicación tendrán la oportunidad de ensayar «in vitro» los pros y contras de una nueva ley electoral.
A decir de muchos el nuevo ordenamiento recorta los tiempos de campaña, se presume que regulará y auditará el gasto de la contienda con mayor rigor y que obligará a los medios de comunicación electrónicos a ceder, aunque no quieran, los tiempos oficiales para promoción de los partidos políticos, de lo contrario serían multados.
Y vaya que ya hay problemas, pues la autoridad electoral que preside Sergio López Zúñiga tiene en jaque a las filiales locales de Televisa y TV Azteca que, argumentando problemas técnicos en sus transmisiones, se han negado a ceder estos espacios a las que por la nueva ley electoral están obligados.
Pero también los partidos políticos y candidatos se enfrentaran a todas estas nuevas modalidades de las que todos por parejo tienen dudas y por ejemplo, cuando en estos momentos en todas las fuerzas políticas se está escogiendo a candidatos por novedosos mecanismos, los que se sienten seguros no quieren hacer precampañas abiertamente y se conforman con reuniones muy cerradas con gente de su confianza pero de ninguna manera se abren para promoverse.
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